LA POLICIA DE CÓRDOBA,YA CON EL AUMENTO OTORGADO REPRIME IGUAL

GOLPEO AL HIJO DE UNA ACTIVISTA CONTRA LA TRATA

(AW) Bruno, un joven de 18 años, hijo de Alicia Peresutti, activista de la organización Vínculos en Red, de Villa María, que lucha contra la trata de personas, fue golpeado por un grupo de policías que le gritaban “así que sos el hijo de la que jode con las putas y la trata”. El joven que es adoptado, ahora sufre ataques de pánico y no quiere salir a la calle, mientras tanto tiene una causa por lesiones leves, las de él (golpes en la cabeza. Los oídos y los testículos) no cuentan.

La policía cordobesa golpeó brutalmente al hijo de Alicia Peressutti Por reenvío red eco alternativo – Wednesday, Dec. 11, 2013 at 5:28 PM Los jóvenes están a merced de las fuerzas de seguridad. En general son anónimos y no pueden defenderse ni denunciar. Cuando le sucede a alguien reconocido, vale la pena alzar la voz por aquellos que no pueden hacerlo: la policía cordobesa golpeó salvajemente al hijo de Alicia Peresutti, de la ONG Vínculos en Red de Villa María, que lucha contra la trata de personas, y luego lo mantuvo detenido varias horas acusado de lesiones leves. Por La Retaguardia

Esta semana la provincia de Córdoba estuvo en la agenda de los medios tradicionales a partir del auto-acuartelamiento de los policías provinciales que reclamaban por mejoras salariales, y las consecuencias que esta medida conllevó. Pero lo que no suele reflejarse son las acciones de las fuerzas de seguridad cuando sí están en funciones y se encargan de perseguir, detener y golpear a jóvenes, en su mayoría de zonas humildes.

El fin de semana pasado, Bruno, de 18 años, fue a una fiesta de quince en una localidad cercana a Villa María, donde vive con su familia. En un momento de la noche, un amigo de él salió del lugar tras una discusión o altercado. Ya afuera, el padre de la chica que cumplía años, que es policía, intentó agarrarlo. Ante esta situación, Bruno le dijo: “escúcheme, no haga eso, no nos pegue, por favor”. Otro policía se acercó a Bruno por atrás, forcejeó con él y lo tomó con la intención de llevarlo detenido, pero el joven buscando zafar de la situación le pegó una cachetada, generando la reacción de otros policías, vestidos de civil, que automáticamente comenzaron a golpearlo y patearlo. Bruno fue esposado y llevado a la comisaría donde siguió recibiendo golpes. En un momento, le dijeron: “así que vos sos el hijo de la Alicita Peresutti, la que jode con este tema de las putas y la trata”.

Alicia Peresutti integra la ONG Vínculos en Red de Villa María, que lucha contra la trata de personas. En diálogo con La Retaguardia, relató el difícil momento que le tocó vivir cuando Bruno, uno de sus cuatro hijos, fue brutalmente golpeado y detenido por la provincia de Córdoba: “lo reventaron, le pegaron en la cabeza, los oídos, los testículos, y después lo trajeron a Villa María a la comisaría. Yo cuando los chicos salen no duermo mucho, como casi todas las mamás, pero en el caso mío más todavía porque siempre tengo miedo a las represalias y más en este caso con una Córdoba tan comprometida con los narcopolicías y tanta causa dando vueltas, en donde no podemos negar que nosotros participamos siempre como sociedad civil denunciando y pidiendo explicaciones. Cuando a las diez de la mañana me llaman de una delegación para decirme que estaba detenido; yo me empecé a impacientar y ni hablar cuando aparecieron dos pibitos a decirme que Bruno estaba golpeado. Fuimos, pero no nos dejaban verlo, no había forma. Si en el caso mío, que yo presionaba un poco más, no me dejaban verlo, imaginémonos la gente de la vuelta, menos puede ver a su hijo. A la tardecita, un diputado del socialismo, que siempre nos da una mano, se presentó como abogado y legislador en la policía y lo pudo ver, cuando salió me dijo que estaba grave y que no sabía cómo lo tenían ahí adentro porque tendría que estar en un hospital. Le pusieron hielo y lo llevaron un par de veces al hospital a ponerle inyecciones como para acomodarlo, como digo yo, y al otro día, al mediodía, de tanta presión que hicimos, nos lo entregaron. Pero los otros chicos se quedan diez días ahí adentro”.

Peresutti tiene cuatro hijos, Bruno es el segundo: “él es adoptado y lo cuento porque él me deja hacerlo. Tiene un hermano de la misma edad, solo que Piero es rubio, alto y de ojos azules, y Bruno es petiso, moreno, chiquitito. Ya pasó dos veces que la policía se lo llevó por venir caminando, por merodeo. Cuando era menor de edad también se lo han llevado y por ahí venía caminando de la escuela. Bruno es el prototipo del pibe que se llevan, tiene rasgos bien amerindios. A Piero no se lo llevaron nunca y es el más quilombero, Bruno es un pibe que es tranquilo, yo por ahí lo gasto y le digo que tiene la tranquilidad norteña en las venas. Y siempre se lo llevan al morocho”, contó.

Merodeo es una de las figuras que aparece en el Código de Faltas que rige en Córdoba desde 1980. Hace años que las organizaciones sociales y de derechos humanos de la provincia luchan por su derogación: “fue hecho por dictadores y es el que regula todos las contravenciones y faltas –explicó Peresutti–, y el que le permite a la policía ser juez y parte. El Código les permite cubrir todos los abusos que cometen. Aunque lo que se llama habitualmente abuso policial es en realidad una violación de derechos. En pleno quilombo en Córdoba, con la policía autoacuartelada y la provincia en un clima de salvajismo total, de anarquía, el bloque oficialista presentó una reforma del Código en la Legislatura; no creo que se pueda derogar, que es lo que habría que hacer. Este Código de Faltas permite que vos vengas caminando, te pidan el documento, lo muestres, es decir, te identifiques, y que igual lleven, es igual que en la dictadura solo que ahora es legal. Estos últimos años se ha agudizado y se produce esto de la portación de rostro”.

Ahora Bruno tiene además una causa armada, ya que lo han denunciado por lesiones leves: “vamos a pelear esa causa; es desgastante, pero somos militantes de derechos humanos y tenemos que seguir para adelante. Lo que también le vamos a pedir a la Legislatura es que los policías por lo menos estudien tres años para ser policía, cómo puede ser que con un curso de tres meses te dan un arma y el permiso para reventar a quien vos quieras. Hay muchos policías que son honestos y con los cuales trabajamos, pero estos policías con los que venimos trabajando desde otro lugar es gente que está formada y ha hecho una tecnicatura, una licenciatura, materias de derechos humanos, el diplomado de trata de personas acá en Villa María, es gente que ha hecho algo que le permite salir de esa estructura de represor, porque en tres meses lo que forman son represores”, afirmó Peresutti.

Tal como repitió en diálogo con La Retaguardia, Peresutti es militante de derechos humanos y una gran luchadora, pero este ataque hacia uno de sus hijos ha sido un gran golpe para ella: “yo la remé y remé hasta que Bruno apareció en casa –expresó–, cuando lo vi me acordé del día que lo adoptamos y de su mamá biológica, que no lo podía criar y me lo entregaba, y me pedía que por favor lo cuidara y lo protegiera, que lo hiciera estudiar… porque ella no iba a poder. Me acordaba de las promesas que le había hecho a Blanquita. Y el lunes a la tarde lloraba con Bruno y le decía que no le había podido cumplir a su madre biológica que tanto me pidió. No puede ser, esto no es justo, esto no puede pasar. Y después me pregunté qué hago con este dolor; y lo transformamos en lucha y lo ponemos al servicio de todos los otros pibes que no tienen cómo”, comentó, emocionada y emocionante, una Peressutti golpeada.

Actualmente, Bruno se recupera de los golpes recibidos, pero tiene miedo y sufre crisis, por momentos no quiere salir a la calle por temor a que la policía lo esté esperando: “está complicado, se podría haber muerto, pero va a salir. Es hijo de sus padres, tiene unos hermanos que son luchadores y vamos a salir como salimos siempre adelante en todas las dificultades, pero no hay derecho y hay que lograr que esto cambie. Devolver violencia no sirve, hay que ir por las vías legales y hacer la denuncia por lesiones graves, porque aparte somos organizaciones pobres, no tenemos nunca una moneda, entonces tenemos que buscar un abogado penalista que no nos cobre y todo lo demás, y vamos a llegar con esto hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos en Washington porque hay que sentar precedente, por los cientos de pibes a los que les pasa esto a diario”.

Hay muchos Bruno en Córdoba y en tantas otras provincias argentinas que son perseguidos, golpeados, detenidos, torturados por fuerzas de seguridad. Generalmente son anónimos a los que les es muy difícil defenderse y denunciar la violación a los derechos humanos que sufren cotidianamente. Pero hay también muchas personas como Alicia Peresutti que luchan todos los días para revertir esta injusta realidad.

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